Universitat Rovira i Virgili

Las escalas de medida y evaluación del dolor infantil en una nueva aplicación informática

Viernes, 15 de julio de 2016

El área dedicada al estudio y tratamiento del dolor infantil está de enhorabuena. Ayer se publicaba una nota de prensa en diferentes medios de comunicación sobre el diseño de una aplicación informática para "medir el dolor de los niños", por parte del equipo del servicio de anestesiología y reanimación del Hospital Niño Jesús de Madrid. Todo lo que contribuya a reducir el dolor infantil merece nuestro apoyo, y los compañeros que lo han desarrollado lo tienen. Nuestras felicitaciones al equipo de investigadores por este nuevo hito conseguido.

La aplicación, más que medir el dolor, quizás lo que hace es ayudar a medir el malestar, aunque por las informaciones publicadas es difícil discernir qué dicen los desarrolladores de la aplicación y qué es opinión del periodista.

Sea como sea, quizás ahora queda el paso más difícil: realizar las pruebas de usabilidad con los pacientes, y delimitar la validez y la fiabilidad de la información que aporta, como también la sensibilidad a los tratamientos. Sobre todo si de lo que se trata es - como creemos- que esta aplicación pueda ser una herramienta utilizada por todos los clínicos e investigadores que la necesiten. Tendremos que estar atentos pues a estas informaciones para saber si es una herramienta que podemos utilizar o recomendar o, como ahora, todavía es pronto para hacerlo.

No obstante, hay alguna afirmación que se ha colado en las notas de prensa publicadas que entendemos que hay que matizar. No es cierto, como se dice en El País a "Una aplicación informática para medir el dolor en niños" (15/07/2016), que "si los niños juegan es que no tienen dolor". Los niños - como los adultos- pueden seguir haciendo actividades, como por ejemplo jugar, a pesar de tener dolor. Desde la Cátedra de Dolor Infantil URV - Fundación Grünenthal nos sentimos en la obligación de hacer esta aclaración, pues no se puede dejar creyendo a madres y padres que si su hijo/a está jugando o haciendo alguna otra actividad y que a la vez se queja de dolor, es que está mintiendo (buscando ganancias secundarias) o que el dolor del que informan es poco importante. Nada más lejos de la realidad. ¿O es que los adultos no seguimos con nuestras actividades a pesar de tener dolor, incluso, en ocasiones, con mucho dolor? Pues con los niños pasa lo mismo.

Desmerecer el dolor de los más pequeños es muy habitual en nuestro entorno, y se basa en mitos erróneos, como que los niños no experimentan dolor, que convendría tener ya superados con creces (acaso convendría no olvidar que por culpa de estos mitos, hasta mediados de los 80 se practicaban intervenciones quirúrgicas a los niños menores de dos años sin ningún tipo de anestesia).

No permitamos pues que los más pequeños sufran dolor innecesariamente. Ante un niño/a que se queja de dolor debemos actuar para ayudarle. Si no se sabe qué hacer o cómo, debemos pedir ayuda a los profesionales, seguro que podrán ayudar. 

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Imagen: Europa Press 14.07.2016